MARFICI

 

En el año 2003, durante los días que se desarrollaba la 18ª edición del Festival Internacional de Cine Clase A de Mar del Plata, surgió la inquietud en el ánimo del periodista José Luis Jacobo de afrontar el desafío de generar un festival de cine inspirado en una mirada netamente marplatense. Un festival independiente, tanto por el origen del mismo –una iniciativa privada, generada en su totalidad desde la ciudad-,  como por el espíritu de las obras exhibidas. La idea era poder generar un nuevo espacio donde el público de la zona de influencia tuviera la oportunidad de ver y conocer piezas cinematográficas distintas, ajenas al circuito comercial de cine habitual. Un festival inspirado en el concepto de selección del BAFICI y otros festivales similares, pero desarrollando criterios propios; únicos.

El camino no fue sencillo. Instalar una propuesta cultural realizada íntegramente “a pulmón”, fue difícil. A medida que la economía argentina optaba por el camino de la devaluación, los precios de los pasajes y transportes de películas continuaban en dólares y se volvían cada vez más difíciles de afrontar. Existió bastante presión de grupos locales para hundir una muestra que venía a demostrar lo que se sostenía como imposible: que un evento internacional pudiera ser sostenido sobre la base del esfuerzo marplatense. Con inteligencia y criterio se fue diseñando un sistema de trabajo único, que permitió mejorar la calidad del festival y utilizar de mejor modo los recursos. Se fue forjando una red de contactos con las productoras independientes que marcan tendencia a nivel mundial; y dando a conocer al MARFICI como un espacio para la exhibición de obras que, normalmente, quedan fuera de los cines convencionales.

El Festival de Cine Independiente de Mar del Plata puso en uso y valor salas de la ciudad que permanecían prácticamente sin actividad, mejorando sus instalaciones y volviendo a situarlas dentro del mapa cultural local. Se invirtió en pantallas, equipos, se formó personal. Por primera vez se afrontó la tarea de la traducción y subtitulado de las películas con gente instruida íntegramente aquí.

Es importante destacar lo que sucedió con la Sección Competitiva de Documentales Internacionales. Desde hace diez años, el MARFICI ha sido elegido por los mejores documentalistas del mundo como el espacio donde mostrar sus obras y buscar el reconocimiento de las personas más idóneas en la materia. Cada año la convocatoria de películas con esta temática sigue creciendo, al igual que la calidad de las obras presentadas.

Pero, a nuestro entender, el principal logro del MARFICI se dio a nivel local. Por primera vez, los realizadores marplatenses han encontrado el lugar que se merecían en el escenario cultural. Ante la cantidad de alumnos que cada año eligen formase en el conocimiento del lenguaje audiovisual en diferentes instituciones, era indispensable que Mar del Plata contara con un medio donde difundir ese enorme caudal de producción cinematográfica que hasta entonces, había permanecido ignorado. Por iniciativa del realizador y programador del MARFICI Miguel Monforte, se fueron creando secciones apuntadas a las iniciativas de la ciudad, entre las que se destacan las secciones Pinta tu Aldea (Cortos, Medios y Largos Marplatenses) y Videoclips Marplatenses.

Afortunadamente, las repercusiones del MARFICI no terminaron allí. A nivel nacional, el festival creció gracias al aporte de los realizadores de todo el país que enviaron sus producciones y confiaron en nosotros como el medio más adecuado para llegar al público marplatense. En ese sentido, la Competencia de Cortometrajes Nacionales se ha convertido en uno de los concursos más populares en la temática, recibiendo centenares de inscripciones cada año. Este concurso de cortos ha servido como plataforma de lanzamiento a las nuevas generaciones que construirán el Cine Argentino del mañana.